La votación de los pliegos de los nuevos integrantes de la Corte Suprema de Santa Fe estuvo marcada por un tenso enfrentamiento entre la diputada Amalia Granata y el senador radical Felipe Michlig. Durante la sesión, Granata denunció que el legislador la llamó “atorranta”, mientras que Michlig justificó sus dichos asegurando que se refería a que ella “no trabaja”.
El conflicto estalló cuando la diputada anticipó su voto en contra de los pliegos y calificó la votación como un “papelón institucional”, denunciando un supuesto acuerdo entre el perottismo y el gobernador Pullaro. En respuesta, Michlig arremetió contra Granata, acusándola de no haber presentado ninguna ley en sus cinco años como legisladora y cuestionando el destino de los fondos que recibe.
En medio del cruce, la diputada justicialista Alejandra Rodenas intervino para calmar los ánimos. Si bien no defendió a Michlig, tampoco apoyó a Granata, señalando que su discurso contiene “calificaciones absolutamente masculinizadas”.
Mientras la vicegobernadora Gisela Scaglia intentaba controlar la discusión, Michlig continuó su postura en redes sociales, acusando a Granata de buscar “réditos electorales” sin asumir responsabilidades.
El episodio dejó en evidencia la fuerte grieta política dentro de la Legislatura y la creciente tensión en los debates institucionales de la provincia.